A cuarenta años de la gesta de Malvinas, Volveremos. HÉROES, SOLDADOS Y PATRIOTAS.
- PROF. Marcelo CISNEROS CATALDI
- 22 mar 2022
- 11 Min. de lectura
Opinión e Investigación
“Las páginas de gloria podrán ser escritas por las mejores plumas de la literatura, sin embargo la gloria es sólo del que la ejerce”
¿Cuánto tiempo puede demorarse una sociedad en tomar consciencia sobre el significado y el valor del sacrificio que ofrecieron un grupo de hombres y mujeres por el todo? En este caso, ese todo es la Patria. Doy inicio a este artículo con esa pregunta porque es fundamental encontrar hitos que demuestren el valor de Ser Argentino sin importar la ideología política foránea. Como podrán observar en los próximos párrafos demostraremos que nuestra sociedad pasó del éxtasis de la recuperación de los archipiélagos a la depresión y el descubrimiento de un crimen más de la dictadura de Galtieri contra jóvenes que jugaban a la pelota y escuchaban a Serú Giran hasta llegar a comprender que eran veteranos y no víctimas, sino héroes. En la posguerra no existe una voz solitaria que determina la verdad de lo ocurrido, las heridas se cubren, el tiempo pasa y la verdad busca surgir, son esas cicatrices las que muestran lo ocurrido. Lo triste y decadente del caso de los Veteranos de Guerra de Malvinas es el uso que se le da según las circunstancias, lo mismo ocurrió con los desaparecidos y los hechos trágicos de los años 1970 del siglo XX.
En este artículo buscamos hacer escuchar las voces de los protagonistas que coinciden con el reconocimiento maduro sobre la verdadera identidad de los hombres y mujeres que viajaron a las islas, Héroes Vivos de la Patria. Vale una aclaración: no lo digo yo, lo dicen los ingleses.
UNA GUERRA TARDÍA Y A LA VEZ PRECIPITADA
En los albores de la patria hay una mención permanente sobre una potencia a escala mundial que llevaba casi un siglo como dueña de los mares y guía en un nuevo grado del proceso capitalista, el industrial. Estamos hablando del Imperio Británico, a diferencia de los Estados Unidos y las naciones que nacieron en el siglo XIX con un claro objetivo republicano, la Gran Bretaña era un Imperio que demostraba a cada paso el genocidio y la explotación indiscriminada de toda tierra que invadía. En 1806 y 1807 el Imperio tuvo la ocurrencia de tomar por asalto nuestra ciudad de Buenos Aires con el objetivo de adueñarse del Virreinato del Río de la Plata de reciente formación (1776) como parte de las Reformas de la Dinastía Borbón en la Metrópoli. Lo cierto es que la intentona les salió mal no sólo a los piratas, sino que los españoles sufrieron la consecuencia de la toma de conciencia de los criollos de sus reales posibilidades de formar un gobierno independiente y vaya que lo lograron. A ellos nuestro respeto y en la memoria la admiración y agradecimiento. Los ingleses se rindieron pero no se fueron del todo. Lo cierto es que fueron buenos amigos en esto de la independencia, supieron aprovechar la necesidad del nuevo estado prestando dinero a tasa usuraria[1], y como si esto fuera poco, se quedaron con nuestras islas del Océano Atlántico. El Gobierno del Directorio Supremo de las Provincias Unidas del Río de la Plata tomó posesión de las Islas Malvinas en 1820 colocando como gobernador a Luis Vernet. Sin embargo en 1833 una pequeña flota británica logró vencer la débil resistencia de Pinedo[2] y compañía quedándose de manera ininterrumpida con las islas rebautizadas Falkland hasta la madrugada del día 2 de Abril de 1982, cuando los hombre comandados por el fallecido Coronel Mohamed Alí Seineldín tomó el control de las islas sin bajas civiles, con el dolor de la baja del Capitán Giachino como única nota negativa de la Operación Virgen del Rosario. Lo cierto que la larga espera terminó en el conflicto a causa de las negativas de los diferentes gobiernos británicos a descolonizar los territorios como lo ordenaran las Naciones Unidas. Hacia 1981 hubo interesantes diálogos entre los gobiernos argentino y británico para una entrega gradual de los archipiélagos. En definitiva, una de las escusas siempre utilizadas por el Parlamento y el Foreing Office fue la decisión de la población de las islas a perder su lugar, a pertenecer a otro Estado, eso es otra vil trampa británica.
A pocos días de iniciado Diciembre de 1981 Gran Bretaña decidió finalizar las conversaciones sobre la soberanía de las islas Malvinas. En las oficinas de las FF.AA. argentinas no se descontaba esta respuesta y por lo tanto ya pensaban una invasión a las islas para obligar a Reino Unido a sentarse a dialogar nuevamente sobre la Soberanía de los archipiélagos por derecho argentinos. La operación de toma de posesión de Malvinas estaba planeada para el 25 de Mayo de 1982, sin embargo, el error de un obrero de la empresa logística Davidoff precipitó la operación. Es decir que pasamos de la larga espera a la precipitada decisión, dos errores que se pagaron caro al igual que en una partida de Ajedrez.
El CONSCIENTE COLECTIVO
No hubo coincidencia en las altas esferas de políticos e intelectuales en lo que al reclamo sobre la soberanía y tampoco en las formas. Las campanas que sonaron demostraron que no existe conocimiento sobre la importancia de la geopolítica, del concepto de patria. A la patria se la defiende con la vida. Los intelectuales y los políticos argentinos desafinaron por completo. El gobierno de la Provincia de Buenos Aires comenzó con el reclamo sobre el atropello del Imperio a los trece días de la invasión. Juan Manuel de Rosas, realizó reclamos y hasta se jugó una de zorro, pero la corona británica en pleno esplendor no negoció. Rosas sin dudas era un Patriota y logró hazañas para la formación del Estado-Nación.
Años más tarde llegó la contracara. Los “anti-rosistas” no se conformaron con derrocar con un golpe de Estado al líder porteño y defensor de la Soberanía Patriótica, sino que pusieron en valor la presencia del Imperio en la región[3]. No hace falta que identifiquen la voz de este político y ex presidente argentino:
“La Inglaterra se estaciona en las islas Malvinas para ventilar después el derecho que para ello tenga… Seamos francos; su invasión es útil a la civilización y al progreso”[4]
El “Gran Maestro” reconocía a la invasión como un medio positivo para el progreso. Corría el siglo de la ciencia y lo que en el siglo XII era “en nombre de Dios”, ahora era “en nombre del Progreso”. El progreso se llevó por delante a los sectores populares de la argentina, y como no reconocer en la literatura argentina una símbolo, “Santos Vega”, la muerte del gaucho argentino.
Hubo que esperar un tiempo largo desde Rosas a Roca[5]. Como ocurre con todos los políticos argentinos, hay detractores y aduladores, nosotros estamos del lado de la Historia y la Historia Diplomática Argentina lo tiene como un hito importante. Es Roca quien frente a la inexistencia de una comunidad de naciones reclama al Vaticano las cuestiones limítrofes y por supuesto la cuestión Falkland/Malvinas. El Presidente que participó en dos períodos presidenciales no sólo extendió y comenzó a incluir los Territorios Nacionales en el mapa, futuras provincias argentinas poniendo el cuerpo sobre su corcel, sino que demostró habilidad para negociar. En 1884 fue promulgada la Ley de Educación 1420/84, y desde ese momento en los manuales en los diarios, la cuestión Malvinas/Falkland estuvo presente. Las primeras décadas del siglo nos acercaban a una idea de antiimperialismo, fue la época del resurgir del nacionalismo y la traición anglosajona liberal y utilitaria, que trajo la recuperación de los valores de la hispanidad.
El Siglo XX fue para Malvinas. Debían ser recuperadas y eso fue cargado en el imaginario colectivo, fue marcado a fuego en cada niño, en cada joven conscripto, pasó por la música y la poesía.
“De la mañana a la noche
de la noche a la mañana
en grandes alas azules
y encajes de espuma blanca,
te va llegando el saludo
permanente de la patria.
Ay, hermanita perdida,
hermanita, vuelve a casa.”
Más adelante sigue…
“Malvinas, tierra cautiva
de un rubio tiempo pirata.
Patagonia te suspira.
Toda la pampa te llama
del mar, azules y blancas,
pero queremos ver una
sobre tus piedras, clavada.”[6]
Esa mañana del día 2 de Abril de 1982 y después de reclamos y reclamos nuestros militares y soldados, en fin, los Hombres y Mujeres de la Patria recuperaron en una operación que lindó con la perfección, la que a partir de ese momento volvieron a ser nuestras islas.
Probablemente hoy no lo entiendan
Para poder comprender el concepto, la esencia del valor del Ser Argentino y Patriota debemos tener en cuenta algo fundamental y fundacional. Argentina por aquellos años poseía inversión en defensa e inversión en formación de cuadros militares. Las dos teorías de conflicto en aquellas décadas eran con la hermana república de Chile y claro, con el Imperio (hoy se mantienen pero sólo desde los discursivo, al menos en lo que a la Argentina respecta).
En aquellos años el Ejército regular se preparaba para pelear, también se formaba a los jóvenes que realizaban el Servicio Militar Obligatorio para la formación de reservas. Ese Servicio Militar Obligatorio, en muchas ocasiones servía para descubrir enfermedades, para vincular a los hombres con otros lugares de la patria, colocaba a los hombres de distintas latitudes de nuestra gran tierra en contacto, era un curso sobre lo que los argentinos eran, de Salta al Territorio Nacional de Tierra del Fuego, desde Mendoza al Océano, todos los hombres capaces física y mentalmente se ponían en igualdad de condiciones para asumir la responsabilidad de una potencial defensa de la patria.
La operación, como lo mencionamos en otro apartado, se encontraba en marcha. El momento y la situación, evidenció la premura de la recuperación de las hermanitas perdidas, había que saltar al agua para ir a luchar. Entre loas y viva la patria y la virgen los militares y soldados partieron en los trenes hacia los barcos. El correntino, el porteño, el panza verde, los puntanos, jujeños, salteños, de todas partes nuestros Héroes partieron con el objetivo de recuperar las islas. El logro se vio empañado por la política y la diplomacia. Los errores de cálculo, lo estratégico nos hizo caer en las mesas de negociación[7]. Los medios autorizados por el gobierno militar motivaban a las masas que en el continente se inspiraban e inscribían como voluntarios para la guerra. Mi padre era reserva, y mi madre hablaba y deseaba que se peleara hasta la última gota de sangre argentina. Observen ustedes lo que pensaban los argentinos patriotas, y un día llegó el Sumo Pontífice. La guerra comenzó el 2 de Abril aunque algunos piensen que fue el 1 de Mayo. A la plaza del “Si quieren venir que vengan”, pasamos a “Paz en el Mundo”. Aunque no lo crean, había un gran contingente de personas que se encontraba en contra de la guerra, en contra de la dictadura y tenían sus razones claras.
LOS JEFES NOS DEFINEN
El Canal ARGENTINA TELEVISORA COLOR, transmitía por aquellos años lo que la dictadura creía conveniente. Recuerdo a Nicolás Kasansew, muy joven por aquellos años peleando con el viento, haciendo crónicas maravillosas sobre aquel conflicto en presente, con todo lo que significa. En parte este artículo va dedicado a aquel periodista que participó, que trajo las noticias y al camarógrafo que envió las imágenes de la guerra, de nuestros Héroes. Menciono a Nicolás porque sin ningún lugar a dudas es uno de los que más saben del conflicto.
La N.A.T.O. contra el país del fin del mundo fue mucho. Fuimos derrotados. Las derrotas duelen y más cuando hay vidas que quedan truncadas, pero no es una deshonra morir por la patria, es triste desde lo individual, pero honorable desde lo colectivo, la causa siempre es primera. Aparecieron entonces los detractores, las acusaciones periodísticas que comenzaron a construir un relato que comenzaba a repetirse. Los chicos de la guerra. Los generales y almirantes borrachos, las torturas y fusilamientos en las islas, la cobardía de los oficiales superiores, dossiers, documentales, libros y películas transformaban a los soldados en seguidores de Sai Baba y John Lennon, las señoras del barrio y los hombres en la plaza repetían “los mandaron a morir y ahora están enfermos, vaya uno a saber que les hicieron”. Apareció ese “es un loco de la guerra”. Una parte de la sociedad compró ese discurso que acompañó el retorno a la Democracia.
Entonces, los Veteranos de Malvinas comenzaron su lucha. Se organizaron y buscaron el reconocimiento no como “chicos”, sino como lo que son: Soldados, Veteranos y Héroes. Los años pasaron y a pesar de los reconocimientos económicos, siguen en el olvido y como a un juego de copas se lo lustra para una ocasión. Pero por esas cosas del amor a la patria, y gracias a las entrevistas y la solidaria y generosa tarea de los veteranos que cuentan sus hazañas, más el trabajo de intelectuales como Kasansew, nos acercan el verdadero sentido de los Veteranos.
Por ejemplo, en una entrevista realizado por el citado periodista que dedica su vida a Malvinas, entre otras cosas, el Tte. Castañeda Jefe de la 1ra. Sección de la Compañía del Regimiento 7 evocó a los soldados surgidos de la Clase 1962, narró su sorpresa al ver a los hombres moverse entre los proyectiles, sobre la compostura y la valentía, el arrojo y el desprendimiento de cualquier tipo de egoísmo frente al deber patriótico. Moverse a ciegas entre las rocas en medio de las ráfagas de fuego enemigo, hundirse en las guardias heladas sobre una tierra soñada, nunca antes visitada sin más que dar la vida por la patria. El Teniente cuenta la valentía de los soldados y suboficiales que colocando bayoneta en fusil se aprestaban a luchar cuerpo a cuerpo, cuenta también sobre las lágrimas de los soldados cuando se les ordenaba el repliegue.[8]
La pregunta es: ¿Eso es ser un chico de la guerra?
Los británicos consideraron de manera diferente a los soldados argentinos. Cabe destacar que entre sus filas se encontraban soldados que no habían cumplido los 18 años. Es el caso de Neil Grose, quien llega a las islas con valientes 17 años, pocos días más tarde cae en batalla, el día de su cumpleaños.
El Comandante de la British Land Forces Maj. Coronel Jeremy Moore expresó de manera clara que toda la Fuerza Aérea y los Oficiales Regulares eran muy buenos, encontraron una resistencia inesperada. Según Hugh Bichero, autor de “Razor´s Edge: The Unofficial History of Falkland War”, en las ametralladoras calibre 50 mm. había nidos de conscriptos preparados para la batalla hasta el final.
Vuelvo a preguntar sobre la coincidencia en los testimonios de oficiales de ambos ejércitos sobre los veteranos y no encuentro a los chicos, solamente escucho hablar de hombres jóvenes defendiendo lo que sus patrias les dicen que deben defender. Todas las guerras son trágicas, y las sociedades que envían a sus jóvenes los pierden o les cambian la vida, inclusive si estos vencen tienen consecuencias. Un hombre o una mujer que se dirige al teatro de combate, no regresa del mismo modo. Sea oficial, suboficial o soldado raso. Lo peor del regreso es que exista una sociedad que no reconozca tu hazaña, tu voluntad de lucha por la patria, porque les aseguro que aquellos jóvenes soldados creen en la patria, el problema es el mensaje que desciende desde el poder, “no creas en la patria” “la soberanía no es tan importante”, etc. Hay una coincidencia en la respuesta a la pregunta hacia un veterano: ¿volverías? Los veteranos responden que sí.
Coda
No hay un final, pero repasemos un poco las etapas de reconstrucción de los sentimientos. Un veterano es un soldado que retorna de una batalla. En el caso argentino los veteranos tuvieron que luchar contra la manipulación del discurso que le quitaba el mérito a sus luchas en las batallas en los archipiélagos en manos de la corona británica. Los veteranos tuvieron que luchar para alcanzar un reconocimiento en el estado, pero más aún para recuperar la confianza de una sociedad que tragó el ácido de los medios y la política qué, como es típico en todos los Estados y las burguesías inventan mucho, creando mentiras, y las mentiras duelen.
Los veteranos no estuvieron solos porque una gran parte de la población en un silencio respetuoso puso manos a la obra para que fueran reconocidos como Veteranos, cómo Héroes.
En síntesis, podemos afirmar que pasamos de un relato que llevó a cabo el boicot a la argentinidad, a una esperanza que se llama Malvinas, que hoy es un simple sueño que cada tanto decidimos soñar. Sólo son ellos, nuestros veteranos los que con derecho inalienable pueden decir, Malvinas fueron nuestras y de los que esperan que volvamos, porque allí en Darwin nos esperan.
[1] Chiapella, Armando O., El Destino del Empréstito Baring Brothers 1824-1826, Editorial Platero SRL, Buenos Aires, 1975. [2] José María Pinedo fue un destacado marino de las Provincias Unidas del Río de la Plata que participó de la guerra de independencia, las guerras civiles y la Guerra del Brasil, aunque su más recordada actuación es el papel pasivo que desempeñó durante la ocupación de las islas Malvinas por el Reino Unido. [3] Cuando hablamos de las Islas nos referimos a una cuestión estratégica que vincula a todo el Sur del continente. La presencia británica era, y es una amenaza no solo para la Argentina, sino para todos los países de Sudamérica y en particular al cono - sur. [4] Piro Carlos, “Las Frases más Cancelables de Domingo Faustino Sarmiento, en Diario Perfil Digital, http://perfil.com/noticias. Consulta: 14/03/22. [5] Museo Roca-Instituto de Investigaciones históricas, “Julio Argentino Roca y la Diplomacia”, en: http://museo.roca.cultura.gob.ar [6] Fragmentos de “La hermanita perdida”, Ariel Ramírez y Atahualpa Yupanqui. [7] Entrevista al Coronel Mohamed Alí Seineldín. Youtube Canal Historias Argentina 21 de Noviembre de 2011. [8] Kasansew N. El Audaz Ataque de Castañeda, Youtube, Canal Nicolás Kasansew, 27 de noviembre de 2021.



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